Los candidatos demócratas obtuvieron 67% del voto latino para la Cámara de Representantes, de acuerdo con una encuesta de UnidosUS. El resultado refleja el desgaste del respaldo hispano a Donald Trump, en una elección marcada tanto por el rechazo a las políticas migratorias como por la preocupación por el costo de vida.

Ciudad de México, 05 de noviembre de 2026.- El voto latino se convirtió en uno de los factores decisivos del avance demócrata en las elecciones intermedias de Estados Unidos. Los resultados del martes 03 de noviembre dieron al Partido Demócrata el control de ambas cámaras del Congreso y mostraron un cambio significativo entre los electores hispanos: según una encuesta de UnidosUS, sus candidatos obtuvieron 67% del voto latino para la Cámara de Representantes, frente al 56% que recibió Kamala Harris en la elección presidencial de 2024.
El resultado representa un revés para el presidente Donald Trump y su partido a dos años de que el republicano recuperara la Casa Blanca con un respaldo importante de votantes latinos. Sin embargo, los datos no apuntan a una sola causa. El costo de vida, la inflación y la situación económica encabezaron las preocupaciones de este electorado; las redadas migratorias y las medidas de control impulsadas por el Gobierno también pesaron en el debate y en la percepción de las políticas de la administración.
La encuesta de UnidosUS, elaborada con 3 mil 14 votantes latinos que participaron en los comicios y levantada entre el 20 de octubre y el 3 de noviembre, estimó que alrededor de 14.5 millones de hispanos acudieron a las urnas. Entre quienes habían votado por Trump en 2024, 17% respaldó a candidatos demócratas para la Cámara de Representantes en esta elección. En contraste, solo 3% de quienes habían apoyado a Harris en 2024 votó por candidatos republicanos en 2026, de acuerdo con el mismo estudio.
Te recomendamos: Gobierno de México prepara acciones legales contra el ICE tras la muerte de Lorenzo Salgado en Texas
La economía, principal preocupación del electorado latino
Aunque la política migratoria ocupó un lugar central en la agenda de Trump, la encuesta identificó que las preocupaciones económicas fueron las que más influyeron en las prioridades de los votantes latinos. El costo de vida y la inflación encabezaron la lista: 58% los mencionó entre los tres asuntos que debería atender el Gobierno. Dentro de ese rubro, los precios de los alimentos y los productos de supermercado fueron la inquietud más frecuente, seguidos por el costo de la vivienda y la gasolina.
El estudio también encontró que la mitad de los encuestados no tenía dinero disponible al final del mes o atravesaba dificultades para cubrir sus gastos. Además, 43% consideró que la continuidad de las políticas económicas de Trump empeoraría su situación.
La inmigración quedó en sexto lugar entre los temas que los votantes latinos querían que atendieran sus representantes, detrás de la inflación, el empleo, la vivienda asequible, el precio de la gasolina y la atención médica. No obstante, 27% la mencionó entre sus tres principales preocupaciones y 60% dijo considerar que las políticas del Gobierno estadounidense tienen como objetivo a la población latina.
La distinción importa: el resultado electoral no puede explicarse únicamente por el rechazo a las redadas. Los datos de UnidosUS muestran un electorado que votó también a partir de su experiencia cotidiana con los precios, el empleo y la capacidad de sostener a sus familias.
Lee también: La carta de Trump que aterroriza a niños migrantes: “Es hora de salir de EEUU”
Redadas migratorias y el costo político de la política de Trump
Las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), las detenciones y las denuncias de abusos contra personas migrantes alimentaron el descontento de sectores de la comunidad latina. La encuesta de UnidosUS registró que 68% de los participantes se oponía a los 240 mil millones de dólares que el estudio atribuyó a la asignación presupuestaria para ICE.
La cifra requiere una precisión: los 240 mil millones de dólares no corresponden exclusivamente a recursos asignados a ICE. De acuerdo con el Congressional Research Service, los dos paquetes presupuestarios aprobados durante el segundo mandato de Trump otorgaron a esa agencia alrededor de 113 mil 400 millones de dólares: 74 mil 850 millones mediante la ley presupuestaria de julio de 2025 y otros 38 mil 525 millones con la legislación aprobada en junio de 2026. Los paquetes también contemplaron recursos para la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y otras áreas del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Por tanto, la cifra de 240 mil millones debe entenderse como una referencia más amplia al financiamiento federal destinado a seguridad fronteriza y control migratorio, no como el presupuesto exclusivo de ICE.
La preocupación por las consecuencias de estas políticas también tiene una dimensión documentada en México. La Secretaría de Relaciones Exteriores informó que, desde mayo de 2025, 17 mexicanos habían fallecido en situaciones relacionadas con ICE: 14 en centros de detención y tres durante operativos de la agencia.
En julio de 2026, el Gobierno mexicano anunció que había presentado 20 denuncias ante fiscalías estatales y de condado en Estados Unidos para solicitar que se investigaran los casos. La Cancillería también informó que transmitió una denuncia de la Fiscalía General de la República al Departamento de Justicia estadounidense y que mantenía el acompañamiento jurídico a las familias, así como las gestiones para esclarecer los fallecimientos. La cifra oficial no significa que los 17 casos hayan sido judicialmente atribuidos a una responsabilidad penal de ICE; corresponde a muertes ocurridas bajo custodia o durante operaciones de esa agencia, cuya investigación fue solicitada por México.
La presidenta Claudia Sheinbaum relacionó las redadas y los episodios de discriminación contra latinos con el cambio electoral. En su conferencia del jueves 5 de noviembre, sostuvo que era razonable pensar que las acciones migratorias de la administración estadounidense habían influido en la decisión de algunos votantes que antes respaldaron a Trump.
Desde las organizaciones de migrantes también se ha señalado el efecto político de las medidas de control. Pedro Fernández Carapia, coordinador de Fuerza Migrantes sin Fronteras e integrante de Corymi, consideró que el trato hacia las personas migrantes y la persecución de quienes carecen de documentos contribuyeron a generar conciencia y movilización entre los votantes. Se trata de una interpretación de un representante de organizaciones migrantes, no de una conclusión demostrada por los resultados electorales.
Puede interesarte: México emprende acciones legales y consulares tras muertes de connacionales en centro de ICE en California

Texas, un territorio clave para el cambio electoral
El desplazamiento del voto latino hacia los demócratas tuvo especial relevancia en estados con una importante población hispana y una larga disputa política entre ambos partidos. Texas fue uno de los escenarios más significativos: Gina Hinojosa ganó la gubernatura y Bobby Pulido obtuvo un escaño en la Cámara de Representantes por el distrito 15, en el sur del estado, al derrotar a la republicana Monica De La Cruz.
Según Houston Chronicle, la victoria de Pulido tiene un significado territorial. El distrito incluye comunidades del sur de Texas, en una región fronteriza donde la migración, el comercio y las relaciones con México forman parte de la vida cotidiana. El resultado se suma al retroceso republicano en distintos distritos y contiendas estatales, aunque no permite afirmar que todos los votantes latinos hayan cambiado de partido ni que el estado haya dejado de ser políticamente conservador.
El cambio también se reflejó en otras candidaturas. De acuerdo con los resultados reportados por medios estadounidenses, las elecciones llevaron a figuras de comunidades históricamente subrepresentadas a puestos de relevancia, entre ellas la demócrata Deb Haaland, quien ganó la gubernatura de Nuevo México y se convirtió en la primera mujer indígena en ocupar ese cargo. Estas victorias ampliaron el alcance político de una jornada en la que los demócratas recuperaron espacios en distintos niveles de gobierno.
Ve aquí: Recursos del sorteo “México con M de Migrante” y el reto de la defensa consular
Un voto que no pertenece a un solo partido
Los resultados y la encuesta de UnidosUS apuntan a una conclusión más amplia: el voto latino no constituye un bloque uniforme ni una base electoral que pueda darse por asegurada para alguno de los partidos. En 2024, una parte importante de este electorado respaldó a Trump, atraída, entre otros factores, por sus promesas económicas y de control fronterizo. Dos años después, una proporción de esos mismos votantes optó por candidatos demócratas.
El estudio también registró un respaldo de 90% a un modelo migratorio que combine seguridad fronteriza, vías legales de ingreso y una posibilidad de obtener la ciudadanía para residentes de larga duración que cumplan los requisitos. El dato sugiere que la demanda de control fronterizo no equivale necesariamente a un apoyo irrestricto a las redadas ni a las medidas de persecución en el interior del país.
La nueva mayoría demócrata en el Congreso tendrá que responder a esas demandas en un escenario de polarización política y con dos años de mandato presidencial todavía por delante. Para Trump, el resultado representa una advertencia sobre los límites de su respaldo entre los votantes latinos. Para los demócratas, supone una oportunidad, pero también una obligación: atender las preocupaciones económicas y migratorias que contribuyeron a modificar el mapa electoral.
En los estados fronterizos, donde las decisiones de Washington tienen consecuencias directas sobre familias, comunidades y actividades económicas a ambos lados de la línea divisoria, el comportamiento de ese electorado será una variable central en la disputa política que seguirá hasta las próximas elecciones presidenciales.
Lee además: El nuevo ‘muro negro’ fronterizo de Trump se levanta con mano de obra mexicana


