La lluvia de meteoros alcanzará su máximo durante la noche del 12 y la madrugada del 13 de agosto. La Luna nueva favorecerá la observación desde México, donde no será necesario utilizar telescopio.

Ciudad de México | 12 de agosto de 2026.- Esta noche, la Tierra atravesará una de las regiones de partículas que dejó a su paso el cometa 109P/Swift-Tuttle, un recorrido que cada año produce la lluvia de meteoros conocida como las Perseidas. El fenómeno alcanzará su máxima actividad entre la noche de este miércoles 12 de agosto y la madrugada del jueves 13, con condiciones particularmente favorables para observarlo en 2026 debido a la ausencia de luz lunar.
Las Perseidas son visibles cada año entre julio y agosto, cuando la órbita terrestre cruza los restos que el cometa Swift-Tuttle ha dejado a lo largo de sus pasos por el sistema solar. Cuando esas partículas ingresan a la atmósfera a gran velocidad, se calientan y producen los destellos que desde la superficie parecen estrellas fugaces.
Este año, el máximo coincide con la Luna nueva, una circunstancia que reduce notablemente la luminosidad natural del cielo nocturno y permite distinguir meteoros más débiles. Según El País, bajo condiciones ideales pueden observarse hasta 100 meteoros por hora durante el periodo de mayor actividad.
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La estela del Swift-Tuttle
El origen de las Perseidas está en el cometa 109P/Swift-Tuttle, un cuerpo celeste que deja partículas de polvo y otros materiales a lo largo de su trayectoria. La Tierra atraviesa cada año esa zona de residuos y, al encontrarse con ellos, los fragmentos se precipitan hacia la atmósfera.
La NASA explica que los meteoros de las Perseidas son producto de los escombros dejados por este cometa y que la lluvia toma su nombre de Perseo, la constelación en la que parece ubicarse su radiante: el punto del cielo del que parecen provenir las trayectorias de los meteoros.
La expresión “lluvia de estrellas” es popular, pero los objetos que producen el espectáculo no son estrellas. Son partículas que, al entrar en contacto con la atmósfera terrestre, generan los trazos luminosos que pueden observarse durante unos segundos.
¿Cuándo será el mejor momento para ver las Perseidas?
El máximo de actividad se producirá durante la noche del 12 al 13 de agosto. Para quienes se encuentren en México, la mejor oportunidad llegará durante la madrugada, cuando el radiante de las Perseidas se encuentre más alto sobre el horizonte.
La recomendación es comenzar la observación después de la medianoche y mantenerla hasta las horas previas al amanecer. Aunque pueden aparecer meteoros durante buena parte de la noche, la actividad suele resultar más favorable en la madrugada.
No es necesario mirar exclusivamente hacia Perseo. Los meteoros pueden aparecer en diferentes zonas del firmamento, por lo que lo más conveniente es buscar un punto desde el que se tenga una vista amplia del cielo.
La Luna nueva favorece la observación
Uno de los atractivos de las Perseidas de 2026 es la coincidencia con la fase de Luna nueva.
La diferencia es importante: una Luna brillante puede ocultar los meteoros menos luminosos y reducir el número que alcanza a distinguir el observador. En cambio, un cielo sin iluminación lunar permite que los destellos más débiles sean visibles.
Meteored señala que esta oscuridad convierte a 2026 en un año particularmente favorable para contemplar la lluvia de meteoros.
La tasa de hasta 100 meteoros por hora corresponde, sin embargo, a condiciones ideales. No significa que una persona vaya a observar esa cantidad desde cualquier lugar. La contaminación lumínica, las nubes, el horizonte disponible y la posición del observador pueden reducir considerablemente el número de meteoros visibles.
¿Se necesita telescopio?
No. Las Perseidas se observan mejor a simple vista, precisamente porque los meteoros pueden atravesar distintas regiones del cielo y un instrumento óptico limita el campo de visión.
La NASA recomienda buscar un sitio oscuro y permitir que los ojos se acostumbren a la ausencia de luz. También aconseja evitar fuentes luminosas durante la observación.
Para disfrutar del espectáculo desde México se recomienda:
- alejarse de las ciudades y de fuentes intensas de iluminación
- buscar un sitio con cielo despejado y un horizonte amplio
- recostarse o adoptar una posición cómoda para mirar durante periodos prolongados
- evitar consultar el teléfono constantemente
- dar tiempo a los ojos para adaptarse a la oscuridad
- llevar ropa adecuada si la observación se prolonga durante la madrugada.
El equipo especializado no es necesario. La paciencia, un cielo oscuro y buenas condiciones meteorológicas son más importantes que un telescopio.
Las Perseidas coinciden con un eclipse solar
El máximo de la lluvia de meteoros coincidió además con otro fenómeno astronómico excepcional: el eclipse solar total del 12 de agosto de 2026.
La NASA señaló que la totalidad recorrió Groenlandia, Islandia, el norte de Rusia, el océano Atlántico, España y una pequeña zona de Portugal. En otras regiones del hemisferio norte se observó de manera parcial.
Para México, el interés astronómico de la jornada estará principalmente en el cielo nocturno y en las Perseidas. El eclipse total no tuvo como zona de totalidad al territorio mexicano.
La coincidencia temporal de ambos fenómenos ha llevado a describir esta fecha como una jornada excepcional para la observación astronómica: mientras en España la atención estuvo puesta en el oscurecimiento del Sol durante la tarde, horas después el cielo nocturno ofrecerá el máximo de actividad de las Perseidas.
Un espectáculo gratuito
Las Perseidas son uno de los fenómenos astronómicos más accesibles del año. No requieren conocimientos especializados ni instrumentos: basta con un cielo despejado y oscuro para que la trayectoria de la Tierra alrededor del Sol se convierta, por unas horas, en un espectáculo visible desde la superficie.
La noche del 12 al 13 de agosto será la oportunidad principal de 2026. La combinación del máximo de la lluvia, la Luna nueva y las condiciones propias del verano boreal permitirá buscar en el cielo los rastros luminosos que dejó, mucho antes, el Swift-Tuttle.
Y aunque la cifra de meteoros por hora sea una estimación para condiciones ideales, hay una explicación más sencilla: no son estrellas cayendo del cielo, sino fragmentos de un cometa que la Tierra encuentra cada año en su recorrido alrededor del Sol.


