Un equipo internacional identificó por primera vez la eritrulosa, un azúcar natural de cuatro átomos de carbono, en una nube interestelar cercana al centro de la galaxia. El hallazgo, publicado en Nature Astronomy, refuerza la hipótesis de que algunos de los componentes esenciales para la vida pudieron formarse en el espacio mucho antes del nacimiento de la Tierra.

Madrid, España, 15 de julio de 2026.- Un grupo internacional de astrónomos detectó por primera vez un azúcar en el medio interestelar, un descubrimiento que aporta nuevas pistas sobre el origen de las moléculas necesarias para la vida y fortalece la idea de que parte de la química prebiótica pudo haberse desarrollado antes incluso de la formación de las estrellas y los planetas.
La investigación, publicada este lunes en la revista Nature Astronomy, identificó la eritrulosa, un azúcar natural compuesto por cuatro átomos de carbono que se encuentra en cantidades muy pequeñas en frutas como las frambuesas y que también tiene aplicaciones en la industria cosmética. Su presencia en una nube molecular de la Vía Láctea constituye la primera evidencia de un azúcar detectado en el espacio interestelar.
Según el estudio, encabezado por la astrónoma Izaskun Jiménez-Serra, del Centro de Astrobiología (CAB-CSIC-INTA) en España, el hallazgo demuestra que moléculas orgánicas relativamente complejas pueden sintetizarse en el espacio mucho antes de que existan sistemas planetarios.
“Nuestro descubrimiento demuestra que azúcares relativamente complejos ya pueden sintetizarse en el espacio interestelar, antes incluso de que nazcan las estrellas y los planetas”, señaló Jiménez-Serra en un comunicado difundido por el Centro de Astrobiología y recogido por The New York Times, El País y otros medios internacionales.
Una nube molecular rica en química orgánica
La molécula fue detectada en la nube molecular G+0.693−0.027, una enorme concentración de gas y polvo situada cerca del centro de la Vía Láctea y considerada uno de los laboratorios naturales más importantes para estudiar la química del universo.
Para identificar la eritrulosa, los investigadores emplearon dos radiotelescopios españoles: uno instalado en el Observatorio de Yebes, al norte de Madrid, y otro perteneciente al Instituto de Radioastronomía Milimétrica (IRAM), ubicado en Sierra Nevada.
El equipo comparó la firma espectroscópica registrada en las ondas de radio emitidas por la nube molecular con las mediciones obtenidas previamente en laboratorio para la eritrulosa. La coincidencia permitió confirmar la presencia del azúcar en el espacio interestelar.
Inicialmente, los científicos buscaban moléculas aún más simples, compuestas por tres átomos de carbono, pero no encontraron evidencia de ellas. El hallazgo de una molécula más compleja resultó inesperado y obliga a replantear algunas ideas sobre la evolución química del universo.
Una sorpresa para la astroquímica
Hasta ahora, la explicación predominante sostenía que las moléculas orgánicas crecían de manera gradual mediante la incorporación sucesiva de átomos de carbono.
La detección de la eritrulosa sugiere que algunos compuestos pueden formarse por rutas químicas distintas y alcanzar una complejidad considerable antes del nacimiento de las estrellas.
“Este hallazgo fue inesperado, ya que la visión predominante en la astroquímica sostiene que las moléculas interestelares aumentan de tamaño mediante la incorporación secuencial de átomos de carbono”, explicó Jiménez-Serra.
La investigación también propone que la eritrulosa pudo originarse sobre diminutos granos de polvo recubiertos por capas de hielo presentes en las nubes interestelares, donde diversas reacciones químicas habrían favorecido la formación de moléculas cada vez más complejas.
¿Por qué los azúcares son importantes?
Los azúcares desempeñan funciones esenciales en todos los organismos vivos.
Además de proporcionar energía y participar en numerosos procesos metabólicos, forman parte de las estructuras químicas del ARN y del ADN, las moléculas responsables de almacenar y transmitir la información genética.
Precisamente por ello, los astrobiólogos consideran que comprender cómo surgieron estos compuestos constituye una de las claves para reconstruir la historia química que precedió al origen de la vida.
Según Carlos Briones, coautor del estudio e investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y del Centro de Astrobiología, la detección de la eritrulosa abre nuevas posibilidades para encontrar otros azúcares aún más relevantes desde el punto de vista biológico.
“La detección de la eritrulosa es muy emocionante porque abre la posibilidad de descubrir en el espacio otros azúcares, como la ribosa, que forma parte del ARN, así como otras moléculas importantes para el origen de la vida”, afirmó Briones.
Del espacio a la Tierra
Durante las últimas dos décadas, diversos estudios habían encontrado azúcares como la ribosa y la glucosa en meteoritos primitivos y, más recientemente, en las muestras del asteroide Bennu, recolectadas por la misión OSIRIS-REx de la NASA.
Aquellos descubrimientos llevaron a plantear que parte de las moléculas orgánicas presentes en la Tierra pudieron haber llegado desde el espacio transportadas por meteoritos, cometas o asteroides.
El profesor Mark Sephton, especialista en geoquímica del Imperial College London, quien no participó en la investigación, señaló en The New York Times que el nuevo hallazgo fortalece esa hipótesis al demostrar que estos compuestos ya existían antes de la formación del Sistema Solar.
Por su parte, Yoshihiro Furukawa, investigador de la Universidad de Tohoku, en Japón, y miembro del equipo que identificó azúcares en Bennu, consideró que la detección de la eritrulosa representa una evidencia importante para comprender cómo algunos de los ingredientes fundamentales para la vida pudieron llegar a la Tierra hace unos 4.000 millones de años.
Los autores del estudio estiman incluso que entre 500.000 y 50 millones de toneladas métricas de este azúcar pudieron haber alcanzado la superficie terrestre durante el llamado Bombardeo Intenso Tardío, una etapa de la historia temprana del Sistema Solar caracterizada por frecuentes impactos de asteroides, aunque la existencia de ese episodio continúa siendo objeto de debate científico.
Una pieza más del rompecabezas
Los investigadores subrayan que el hallazgo no constituye evidencia de vida extraterrestre.
Su verdadero valor reside en demostrar que la química necesaria para producir moléculas fundamentales puede desarrollarse de manera natural en el espacio interestelar.
Hasta la fecha, los astrónomos han identificado más de 340 moléculas en el medio interestelar de la Vía Láctea. La incorporación de la eritrulosa a esa lista amplía el catálogo de compuestos orgánicos conocidos y fortalece la idea de que los ingredientes básicos de la vida podrían ser mucho más comunes en el universo de lo que se pensaba.
Lejos de resolver el misterio del origen de la vida, el descubrimiento añade una nueva pieza a un rompecabezas que la ciencia intenta reconstruir desde hace décadas: cómo la materia inerte adquirió la complejidad suficiente para dar paso a los primeros organismos vivos.


