El presidente estadounidense amenaza con dejar de comerciar con México y afirma que Washington tiene poco que perder; los datos oficiales muestran que las importaciones mexicanas alcanzaron 60,500 millones de dólares en julio, el máximo mensual registrado.

Washington, D. C., 04 de septiembre de 2026.— Donald Trump volvió a poner en duda la relación comercial con México al afirmar que Estados Unidos podría dejar de comerciar con su vecino del sur y que no perdería gran cosa, salvo productos como “tamales picantes y tomates”. El presidente estadounidense, sin embargo, dijo que no pretende interrumpir actualmente el intercambio porque mantiene una buena relación con la presidenta Claudia Sheinbaum.
Las declaraciones se dieron este viernes en el Despacho Oval, después de que Trump amenazara con suspender el comercio con países que mantienen superávits frente a Estados Unidos si la Reserva Federal no reduce las tasas de interés. En una publicación en Truth Social, el mandatario vinculó directamente ambas cuestiones y sostuvo que los elevados tipos de interés colocan a Estados Unidos en desventaja frente a otras economías.
Trump aseguró que Estados Unidos registra un déficit de unos 195,000 millones de dólares con México y sostuvo que su país dispone de los recursos necesarios para prescindir de las importaciones mexicanas. “No tienen nada que nosotros necesitemos”, afirmó, al referirse a los productos mexicanos que, según dijo, se limitan a “tamales picantes, tomates, un par de cosas”.
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México mantiene un intercambio récord con Estados Unidos
Los datos oficiales muestran una relación comercial de una dimensión distinta a la descrita por Trump. De acuerdo con la Oficina del Censo de Estados Unidos, las importaciones de mercancías procedentes de México alcanzaron 60,500 millones de dólares en julio, la cifra mensual más alta registrada hasta ahora.
El mismo organismo reportó un déficit estadounidense de 26,300 millones de dólares en el comercio de bienes con México durante julio, el mayor entre sus socios comerciales ese mes. Vietnam ocupó el segundo lugar, con un déficit estadounidense de 24,800 millones de dólares.
La cifra permite distinguir entre la percepción política expresada por Trump y los datos comerciales más recientes. El déficit de Estados Unidos con México existe y es considerable, pero el intercambio bilateral también supone un volumen creciente de bienes que ingresan al mercado estadounidense y de productos estadounidenses que encuentran destino en México.
El reporte conjunto de la Oficina del Censo y la Oficina de Análisis Económico señaló que el déficit estadounidense de bienes y servicios llegó a 88,600 millones de dólares en julio, un aumento de 17,400 millones respecto de junio. El déficit exclusivamente de bienes se elevó en 17,600 millones, hasta 119,600 millones.
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La amenaza comercial está vinculada a la Reserva Federal
La advertencia contra México no surgió como una medida comercial específica contra el país. Trump la formuló al presionar nuevamente a la Reserva Federal para que reduzca las tasas de interés.
Según Reuters, el presidente estadounidense sostuvo que dejaría de comerciar con países con los que Estados Unidos mantiene déficit si la Fed no recorta las tasas. La declaración se produjo después de que el Gobierno estadounidense informara la creación de 162,000 empleos en agosto, una cifra superior a la esperada, mientras la tasa de desempleo se mantuvo en 4.1%.
El planteamiento de Trump coloca dos asuntos distintos —la política monetaria y los déficits comerciales— dentro de una misma estrategia de presión. Su argumento es que las tasas elevadas perjudican la competitividad estadounidense y que reducir el comercio con los países que venden más a Estados Unidos permitiría disminuir el déficit.
La amenaza incluye a otros socios comerciales. Reuters reportó que Trump habló de interrumpir el intercambio con países que mantienen superávits frente a Estados Unidos, mientras su mensaje público volvió a señalar a México entre los principales países afectados por su política comercial.

Trump dice que no busca romper con México
Pese al tono de sus declaraciones, Trump introdujo una salvedad cuando habló específicamente de México: aseguró que no pretende interrumpir la relación comercial porque mantiene una buena relación con Sheinbaum.
Ese matiz también aparece en las versiones publicadas por El Financiero, Expansión e Infobae. Los tres medios coinciden en que la amenaza comercial fue acompañada por la afirmación de Trump de que no desea cortar actualmente los vínculos económicos con México.
La posición deja abierta una diferencia entre la retórica presidencial y una decisión formal. Hasta este viernes, las declaraciones de Trump representan una amenaza política y comercial, pero no equivalen por sí mismas a una orden para suspender el intercambio con México.
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El T-MEC vuelve a quedar bajo presión
La advertencia ocurre mientras la relación comercial estadounidense continúa marcada por las discusiones sobre aranceles y por la revisión del marco comercial entre México, Estados Unidos y Canadá.
Infobae destacó que Trump ha descartado por ahora romper el T-MEC, mientras Sheinbaum y el primer ministro canadiense, Mark Carney, han defendido la continuidad del acuerdo. La amenaza formulada este viernes añade incertidumbre a una relación que ya ha estado sometida a medidas arancelarias y negociaciones constantes.
Para México, el riesgo no se limita al valor de las exportaciones. Una interrupción significativa del comercio afectaría cadenas de suministro que vinculan a fabricantes, transportistas, productores agrícolas, empresas logísticas y distribuidores de ambos países.
La dimensión fronteriza es determinante. Buena parte del comercio entre México y Estados Unidos depende de cruces terrestres, corredores logísticos y plantas manufactureras integradas a cadenas regionales de producción. Un cambio abrupto en las condiciones comerciales tendría efectos que trascenderían la relación diplomática y alcanzarían directamente a empresas y trabajadores de ambos lados de la frontera.
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México no es un proveedor marginal para Estados Unidos
La magnitud de las importaciones estadounidenses desde México ofrece un contraste con la idea de que el país tiene poco que ofrecer al mercado estadounidense. En julio, México fue el origen de 60,500 millones de dólares en importaciones de bienes estadounidenses, el nivel mensual más elevado registrado por la Oficina del Censo.
El propio Gobierno estadounidense reconoce la dimensión del déficit bilateral. La Oficina de Análisis Económico calculó en julio un déficit de 27,500 millones de dólares con México bajo su metodología de bienes y servicios, frente a 20,300 millones en junio; las diferencias respecto de la cifra de 26,300 millones de la Oficina del Censo responden a metodologías y bases estadísticas distintas.
La discusión, por tanto, no se reduce a cuánto compra Estados Unidos a México, sino a la profundidad de una relación comercial que involucra manufactura, agricultura, automóviles, componentes, alimentos, logística y múltiples cadenas productivas.
Trump ha planteado que Estados Unidos podría prescindir de ese intercambio. Los datos más recientes muestran, en cambio, que la relación comercial continúa alcanzando máximos en algunos de sus principales indicadores.
La amenaza de cortar el comercio queda así condicionada por una realidad económica: México no es un proveedor marginal para Estados Unidos, sino uno de los principales componentes de su comercio exterior. Por ahora, Trump mantiene abierta la relación con el Gobierno de Sheinbaum, pero sus declaraciones vuelven a colocar el futuro del intercambio bilateral bajo presión.


