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La encuesta que no pasa desapercibida en Palacio

La encuesta de Enkoll que este lunes fue difundida ampliamente en medios nacionales y locales —incluyendo su publicación en El Universal— no es un dato aislado ni una medición más dentro del ruido electoral. Es, en realidad, un indicador que, leído con lupa política, adquiere un peso mucho mayor al que aparenta en una primera revisión.

Los números ya son conocidos: Ismael Burgueño Ruiz aparece con 31% de la preferencia efectiva como candidato de Morena a la gubernatura de Baja California, superando con claridad a Julieta Ramírez (17%) y Montserrat Caballero (14%). Sin embargo, más allá de la ventaja, lo relevante está en el origen de la medición.

Enkoll es una de las casas encuestadoras que ha sido utilizada por Morena y que ha servido como instrumento de validación de datos en el entorno de la Presidencia de la República. Sus estudios no solo se publican: se leen, se analizan y, en muchos casos, se convierten en referencia para la toma de decisiones en los niveles más altos del poder político.

Por eso, cuando esta firma coloca a un perfil en la delantera, el mensaje no se limita al ámbito estatal. Se convierte en una señal que trasciende lo local y comienza a proyectarse hacia los espacios donde se definen candidaturas estratégicas.

En ese contexto, el posicionamiento de Burgueño no solo habla de su momento en Baja California, sino de su creciente visibilidad en el tablero nacional. No es lo mismo liderar una encuesta cualquiera que encabezar una medición que forma parte del ecosistema de información que observa el centro del poder.

El dato adquiere todavía mayor relevancia si se considera que Morena mantiene 54% de la preferencia efectiva en la entidad, lo que confirma que la gubernatura de 2027 se decidirá, en los hechos, dentro del propio movimiento. Es decir, la encuesta no solo mide preferencias: perfila escenarios reales de poder.

Además, la distancia que marca el alcalde de Tijuana no es menor. La diferencia de más de 10 puntos respecto a su competidora más cercana establece una brecha que, en términos políticos, comienza a construir una narrativa de ventaja sostenida.

Otro elemento que no debe perderse de vista es que este tipo de mediciones suelen ser observadas como termómetro de viabilidad. No solo se evalúa quién es más conocido, sino quién tiene condiciones de competitividad real frente a un proceso electoral que, aunque aún lejano, ya empieza a tomar forma.

En ese sentido, la encuesta de Enkoll funciona como algo más que una fotografía: opera como un mensaje político. Y en política, los mensajes que provienen de instrumentos cercanos a los centros de decisión suelen tener destinatarios muy claros.

Así, la lectura de fondo es inevitable. Burgueño no solo encabeza las preferencias en Baja California, sino que comienza a aparecer en los datos que importan en el circuito donde se toman las decisiones más relevantes del país.Y eso, en una contienda interna como la de Morena, puede ser tan determinante como los propios votos.

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