
Montserrat Caballero, la polémica ex alcaldesa de Tijuanavolvió a colocarse en el centro de la conversación política con una imagen que pareció sugerir que la reunión entre Julieta Ramírez y Jaime Bonilla podía anticipar un acuerdo en su favor.
La insinuación es clara: una alianza en marcha y ella como posible beneficiaria.
Pero una reunión no es un convenio, y una posibilidad de alianza no significa que la candidatura a la alcaldía ya esté asignada. Hasta ahora, no se ha anunciado un acuerdo que comprometa Tijuana con el PT ni que coloque a Montserrat como su candidata.
Hay además una diferencia política que no puede pasar inadvertida: Montserrat ya no milita en Morena. Después de dejar ese partido, busca abrirse paso bajo las siglas del PT. Su aspiración puede ser legítima, pero no convierte su candidatura en una decisión de Morena.
La alianza sí podría ser conveniente para las dos fuerzas. En 2024, el PT obtuvo 61 mil 865 votos en Tijuana, mientras que la coalición encabezada por Morena ganó la elección municipal con 462 mil 137. El voto petista cuenta, pero esa cifra por sí sola no justifica entregar la candidatura a la alcaldía.
Tampoco se puede suponer que todo el voto del PT se trasladaría automáticamente a cualquier candidatura que presente el partido. Los votos no son propiedad de las dirigencias: dependen del perfil, la campaña y las condiciones de cada elección.
Y Morena no llega a esta discusión sin opciones propias. Ni sin acuerdos con otras fuerzas como el Partido Verde que también ya se pronunció por su gallo, en este caso el actual alcalde Ismael Burgueño.
Entre los perfiles que pueden fortalecer a Morena rumbo a Tijuana está Evelyn Sánchez, diputada local, fundadora de Morena y una figura con trayectoria y aceptación. Su nombre forma parte de una competencia interna que todavía debe resolverse.
A ese escenario se suma el diputado federal Gilberto Herrera, cuyo nombre también aparece entre quienes podrían competir. Su presencia amplía el abanico interno y confirma que la candidatura de Tijuana no tendría por qué negociarse como una posición vacante.
Otros actores han expresado interés: Ramón Vázquez, actual secretario general de Gobierno del Ayuntamiento, y Jesús García, ex titular de la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana, quien ya manifestó su intención de participar en el proceso de Morena.
Entre las mujeres también figura la diputada Araceli Geraldo, representante de una zona importante de Tijuana. Por ahora, su nivel de posicionamiento parece menor que el de otros nombres, pero su posible participación también forma parte del escenario.
Evangelina Moreno, diputada federal con licencia, buscó originalmente la coordinación estatal de Morena y ahora ha dejado ver su interés en competir por un cargo local. Sin embargo, después de impugnar ante el Tribunal Electoral la designación de Julieta Ramírez, su presencia en la conversación pública y su promoción política se han reducido de forma notoria.
Con ese tablero, Morena tiene perfiles propios para mantener competitiva la disputa y defender una candidatura surgida de sus filas. La posible alianza con el PT puede negociarse, pero no obliga al partido a ceder una de sus alcaldías más importantes.
También pesa el antecedente de las diferencias públicas entre Montserrat y la gobernadora Marina del Pilar. Si Montserrat encabezara el gobierno municipal, habría que considerar la posibilidad de nuevos desencuentros con Julieta Ramírez; no es una certeza, pero sí un factor político que tendría que evaluarse.
Por eso, decir que la alcaldía será para Montserrat porque Morena busca una alianza con el PT es adelantarse a los hechos. Puede ser una aspiración, una presión para negociar o una lectura interesada de una reunión; hasta ahora, no es un acuerdo confirmado.
Morena tendrá que comparar perfiles, medir competitividad y decidir cuánto está dispuesto a conceder para mantener unido al bloque. Si el precio de la alianza es entregar Tijuana, el partido tendrá razones para preguntarse si ese costo realmente vale la pena.
La alianza sigue siendo posible; la candidatura de Montserrat, no un hecho. Tijuana no está asignada y la decisión todavía se disputa entre quienes buscan representar a Morena y quienes intentan convertir una negociación eventual en una ventaja anticipada.