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¿Cómo va Tecate? Siete meses de gobierno: resultados en infraestructura, desarrollo y bienestar, con la seguridad como la principal prueba de la administración de Román Cota

Durante los primeros siete meses de 2026, la administración municipal encabezada por Román Cota Muñoz ha mantenido una agenda activa en materia de infraestructura, desarrollo económico, bienestar social y fortalecimiento institucional. El periodo, sin embargo, también ha estado marcado por episodios de violencia de alto impacto que obligan a realizar un balance sin triunfalismos, pero tampoco ignorando los resultados alcanzados.

La revisión de lo ocurrido entre enero y el cierre de julio muestra a un gobierno que no ha permanecido inmóvil. Existen inversiones públicas cuantificables, apertura de nuevas unidades económicas, recuperación de espacios, programas sociales y una mayor coordinación con los sectores productivos; al mismo tiempo, la seguridad continúa siendo la principal preocupación de la población y la prueba más difícil para la administración.

El dato más relevante en materia de infraestructura es la aprobación de una inversión de 61 millones 152 mil 14 pesos, procedentes del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social, el FAIS 2026, destinados a proyectos prioritarios en comunidades con rezago urbano y social.

La inversión contempla obras de pavimentación, ampliación de redes de agua potable, alumbrado público, rehabilitación de vialidades y mejoramiento de entornos escolares. No se trata solamente de proyectos de imagen urbana, sino de infraestructura básica que incide directamente en la movilidad, la seguridad peatonal y la calidad de vida de las familias.

Entre las acciones aprobadas destacan los senderos seguros alrededor del CETis 25 y del CONALEP, dos planteles que concentran diariamente a una cantidad importante de estudiantes. También fueron contempladas pavimentaciones en colonias como El Escorial y Rincón Tecate, además de la rehabilitación del crucero del bulevar Benito Juárez y la calle Defensores.

El monto de más de 61 millones de pesos representa uno de los paquetes de infraestructura social más importantes aprobados por el Ayuntamiento durante el año. Su relevancia no solamente se encuentra en la cantidad invertida, sino en la decisión de dirigir los recursos hacia colonias y comunidades que durante años acumularon carencias.

En un municipio con rezagos históricos en pavimentación, drenaje, iluminación y accesibilidad, la obra pública constituye uno de los argumentos más sólidos para evaluar favorablemente los primeros meses de la administración. El reto será garantizar que los proyectos se concluyan en tiempo, que los recursos se ejerzan con transparencia y que las obras respondan realmente a las prioridades de cada comunidad.

El segundo dato que favorece el balance municipal se encuentra en la actividad económica. De acuerdo con el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas, durante 2026 se registraron en Tecate 326 aperturas de negocios frente a 164 cierres. Esto representa prácticamente dos nuevas unidades económicas por cada establecimiento que dejó de operar.

La diferencia entre aperturas y cierres arroja un saldo neto positivo de 162 unidades económicas en lo que va del año. Aunque la apertura de un negocio no garantiza automáticamente su permanencia, el indicador muestra que Tecate conserva capacidad para atraer emprendimientos, inversiones y actividades productivas.

Los registros municipales agregan otro dato relevante: entre 2024 y 2026 fueron otorgadas 3 mil 984 altas de licencias de operación, frente a solamente 94 bajas registradas. Estas cifras respaldan la narrativa de una economía local que, pese a sus dificultades, continúa ampliando su base comercial y empresarial.

La administración de Román Cota ha buscado acompañar esta tendencia mediante reuniones con cámaras empresariales, organismos del sector productivo y representantes de distintas actividades económicas. La relación con restauranteros, comerciantes, industriales y prestadores de servicios se ha convertido en uno de los componentes de la estrategia municipal.

La promoción económica también ha trascendido el ámbito local. La participación del alcalde en encuentros internacionales y su gira de trabajo por China fueron presentadas como una estrategia para promover nuevas inversiones y empleos para las familias de Tecate. Los resultados definitivos de esas gestiones deberán evaluarse cuando se traduzcan en proyectos instalados, empleos formales y montos concretos de inversión.

Más allá de los indicadores empresariales, uno de los desafíos será conseguir que el crecimiento económico llegue a las colonias y se refleje en mejores salarios, empleos estables y oportunidades para jóvenes. Abrir empresas es una buena señal, pero el verdadero impacto deberá medirse en la calidad de los puestos de trabajo y en su permanencia.

En materia de bienestar, la administración ha desarrollado jornadas comunitarias, campañas de atención, acciones deportivas, actividades culturales y programas dirigidos a niñas, niños, jóvenes y familias en situación de vulnerabilidad. Estas políticas tienen una visibilidad menor que las grandes obras, pero forman parte del contacto cotidiano entre el gobierno y la ciudadanía.

El impulso a entornos escolares más seguros también debe considerarse una acción de bienestar y prevención. La inversión en alumbrado, accesos y senderos alrededor de planteles educativos no solamente mejora la movilidad, sino que reduce riesgos y fortalece la presencia institucional en zonas frecuentadas por estudiantes.

La apuesta por el deporte, la cultura y la recuperación de espacios públicos tiene una relación directa con la prevención social de la violencia. En una ciudad afectada por episodios delictivos, ofrecer alternativas comunitarias y reconstruir la convivencia resulta tan importante como ampliar la capacidad operativa de la policía.

Sin embargo, ningún balance responsable de la administración de Román Cota puede omitir que la seguridad ha sido el tema más delicado de 2026. La violencia ha producido jornadas particularmente graves y ha colocado al municipio bajo una intensa atención mediática.

El fin de semana que concluyó el 31 de mayo, Tecate registró al menos nueve homicidios en distintos hechos. En uno de los ataques murieron cuatro personas, generando una de las jornadas más violentas del año y contradiciendo el ambiente de optimismo expresado días antes por el gobierno municipal.

Durante mayo también se documentó el asesinato de ocho hombres en un periodo aproximado de 36 horas. Las víctimas presentaban señales de tortura y junto a algunos cuerpos fueron localizados mensajes atribuidos a grupos criminales, lo que evidenció la complejidad de las disputas que afectan al municipio.

La crisis tuvo un nuevo episodio de enorme impacto político y social el 14 de julio, cuando la regidora María Quijadafue atacada a balazos mientras viajaba con su esposo y su hija. El atentado provocó la muerte de su esposo, Jesús Pereyra, y dejó gravemente herida a la integrante del Cabildo.

Estos acontecimientos no pueden minimizarse. Aunque muchos homicidios se relacionen con investigaciones y delitos que corresponden a las fiscalías estatal y federal, la ciudadanía vive las consecuencias en el territorio municipal y exige respuestas a la autoridad más cercana: el Ayuntamiento.

Frente a los cuestionamientos, Román Cota ha sostenido que existe una reducción superior al 40 por ciento en homicidios dolosos, dependiendo del periodo estadístico utilizado para la comparación. La afirmación oficial apunta a una tendencia general favorable, pero los hechos concentrados en determinados fines de semana demuestran que una disminución acumulada no elimina la posibilidad de episodios críticos.

Esa aparente contradicción entre estadísticas y acontecimientos concretos obliga a analizar la seguridad con cuidado. Es posible que un indicador anual disminuya y, al mismo tiempo, se presenten jornadas de violencia extrema que deterioren la percepción ciudadana. Para una familia, un comerciante o un estudiante, la sensación de seguridad no depende únicamente de los porcentajes oficiales, sino de lo que ocurre en su comunidad.

El gobierno municipal ha respondido fortaleciendo la coordinación con la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Baja California y con las instituciones que integran las mesas de seguridad. En junio, el alcalde presentó junto con el general Laureano Carrillo resultados de operativos realizados en Tecate, destacando el trabajo conjunto de las corporaciones.

La estrategia de seguridad también ha buscado incorporar prevención, participación comunitaria y atención a las causas sociales. Esta orientación resulta necesaria porque la policía municipal, por sí sola, no puede resolver las disputas entre organizaciones criminales ni sustituir las facultades de investigación de la Fiscalía General del Estado.

En el balance político, uno de los principales activos de Román Cota es la coordinación que ha mantenido con el Gobierno del Estado. La relación institucional ha permitido impulsar proyectos de infraestructura, operativos de seguridad y gestiones que difícilmente podrían desarrollarse solamente con recursos municipales.

La administración también ha conseguido mantener una comunicación constante de sus acciones. La difusión permanente de obras, reuniones, programas y actividades proyecta a un gobierno en movimiento, aunque será necesario evitar que la comunicación sustituya la evaluación objetiva de los resultados.

En siete meses, los datos positivos son concretos: 61 millones 152 mil 14 pesos autorizados para infraestructura social; 326 aperturas de negocios frente a 164 cierres; un saldo neto favorable de 162 unidades económicas y 3 mil 984 altas de licencias de operación registradas entre 2024 y 2026, frente a 94 bajas.

Los datos negativos también son imposibles de ocultar: nueve homicidios en un solo fin de semanaocho ejecuciones en aproximadamente 36 horas durante otro periodo crítico y un ataque armado contra una integrante del Cabildo que dejó una víctima mortal y conmocionó a la comunidad.

El contraste define el momento de Tecate. Por una parte, hay obra pública, movimiento económico, inversión social y una administración que muestra presencia. Por otra, existen hechos violentos que, por su gravedad, pueden opacar cualquier avance y mantener a la población en una situación de incertidumbre.

Por ello, el balance no puede calificarse como completamente satisfactorio, pero sí como favorable en términos generales. En infraestructura, economía, atención social y gestión institucional existen avances medibles que permiten hablar de resultados y no solamente de promesas.

La seguridad continúa siendo la gran asignatura pendiente y el factor que determinará la evaluación ciudadana durante la segunda mitad de 2026. No bastará con demostrar una reducción porcentual; será necesario disminuir los episodios de alto impacto, fortalecer la capacidad preventiva y comunicar resultados verificables que sean percibidos en las calles.

A siete meses de iniciado el año, la administración de Román Cota presenta más elementos positivos que negativos cuando se analiza el conjunto de sus políticas públicas. El gobierno ha mantenido ritmo, ha gestionado recursos, ha impulsado infraestructura y muestra indicadores económicos favorables. Sin ocultar la violencia ni reducir su importancia, el balance puede considerarse positivo, condicionado a que la seguridad deje de ser solamente una estadística favorable y se convierta en una realidad cotidiana para las familias de Tecate.

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