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Dos años después, las promesas de Burgueño siguen a prueba: movilidad y malecón, entre los pendientes

El alcalde reportó luminarias, bacheo y obras comunitarias; siguen sin acreditarse metas de campaña como reducir 30% el tiempo en el tráfico. La reconstrucción del malecón de Playas continúa sin fecha pública de conclusión.

A dos años del inicio de su administración, Ismael Burgueño Ruiz presentó su segundo informe de gobierno. El balance municipal presume miles de luminarias modernizadas, vialidades atendidas y obras sociales; sin embargo, al contrastar esos resultados con las promesas hechas durante la campaña, quedan preguntas sobre los compromisos de mayor alcance: cuánto mejoró la movilidad, qué falta para resolver el deterioro de las calles y cuándo terminará el malecón de Playas de Tijuana.

En campaña, Burgueño se comprometió a reducir hasta en 30% el tiempo que la ciudadanía pierde en el tráfico. También habló de reordenar la circulación, coordinar semáforos, mejorar el transporte público y atender los baches y las vialidades deterioradas. En su segundo informe se reportaron trabajos de bacheo y reencarpetado, pero no una medición que permita conocer si el tiempo de traslado bajó en la proporción prometida. Las cifras de obra describen actividad; por sí solas, no muestran cuánto cambió la experiencia cotidiana de quienes se trasladan por la ciudad.

El Ayuntamiento informó que durante el segundo año se realizaron 86 obras con recursos del Ramo 33, por 323 millones de pesos, y se reencarpetaron 340 mil metros cuadrados de vialidades. También reportó bacheo en 46 mil metros y la modernización de más de 20 mil 500 luminarias LED. Son acciones concretas, pero la promesa electoral fue más amplia: pavimentar Tijuana, mejorar las calles principales y atender también las comunidades. El reto pendiente es conocer qué zonas siguen sin atenderse, cuánto falta por invertir y con qué calendario se concluirán las obras.

La seguridad también fue presentada como una prioridad desde la campaña, junto con la prevención y la coordinación entre los tres órdenes de gobierno. La administración reporta patrullas equipadas con cámaras y otros programas; el segundo informe destacó comités de seguridad en seis de los 14 distritos policiales. El dato deja abierta una pregunta sobre la cobertura del modelo en el resto de la ciudad y sobre los resultados medibles en delitos, tiempos de respuesta y percepción de seguridad. Burgueño había anticipado resultados durante sus primeros seis meses de gobierno: un plazo que merece evaluarse con indicadores comparables.

Otro compromiso fue recuperar y crear espacios públicos para impulsar el deporte, el arte y la cultura, en especial para niñas, niños y jóvenes. La administración reportó jornadas comunitarias y apoyos sociales, pero el informe difundido no presenta un inventario que permita distinguir cuántos parques, canchas y espacios fueron rehabilitados, cuáles se construyeron y qué colonias siguen esperando estas instalaciones.

El malecón: de promesa de reconstrucción a proyecto sin fecha

El malecón de Playas de Tijuana ocupa un lugar especial en el balance. La obra comenzó durante la administración anterior y quedó inconclusa; el gobierno de Burgueño asumió el compromiso de encauzar su reconstrucción. En marzo de 2026, el alcalde dijo que trabajaban en el proyecto ejecutivo y que buscarían recursos federales una vez terminado y socializado. En abril, ZETA reportó que el proyecto aún carecía de autorización federal y que el municipio estimaba un costo de 300 millones de pesos y una duración de 14 meses. En junio, el alcalde seguía describiendo el caso como un problema jurídico y ambiental heredado.

La explicación sobre las fallas previas puede aclarar por qué el proyecto se detuvo, pero no resuelve la expectativa de residentes, comerciantes y visitantes: recuperar el espacio. A dos años de gobierno, el malecón sigue sin una fecha pública de reinicio y conclusión, y la información disponible no acredita que la reconstrucción esté en marcha. La prioridad inmediata, según las declaraciones municipales, ha sido reforzar el talud; el proyecto integral todavía depende de resolver permisos, trámites ambientales, definición de costos y financiamiento.

El segundo informe ofrece cifras de servicios, obras y programas. La rendición de cuentas sobre las promesas requiere además mostrar cuáles se cumplieron, cuáles siguen en proceso y cuáles no tienen calendario; sobre todo, publicar indicadores que permitan comparar la situación actual con la que el alcalde prometió cambiar.

Dos años después, la pregunta para Tijuana ya no es únicamente cuántas acciones contabiliza el gobierno, sino qué resultados verificables han dejado y cuánto falta para cumplir los compromisos. El malecón, la reducción del tráfico y la atención integral de las vialidades son algunas de las pruebas más visibles que quedan por resolver durante el tercer año de administración.

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