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La ciudad vuelve a Octavio Paz: poesía, memoria y recorrido a 112 años de su nacimiento

Un recorrido poético por las calles de Tacuba y una conferencia sobre su vínculo con el grupo Ulises reactivan el legado de Octavio Paz en el espacio público, a más de un siglo de su nacimiento.

Retrato en blanco y negro del poeta Octavio Paz, sentado en una silla de paja al aire libre rodeado de cañas, leyendo un libro abierto.
Octavio Paz, Premio Nobel de Literatura 1990, será homenajeado por su 112º aniversario por la Casa Marie José y Octavio Paz.

Ciudad de México, 26 de marzo de 2026.- La obra de Octavio Paz (Ciudad de México, 31 de marzo de 1914 – Coyoacán, 19 de abril de 1998) ha sido leída, citada, discutida y también cuestionada durante décadas. Hay algo que parece persistir más allá de las interpretaciones: su capacidad de volver. Volver en la voz de otros, en los espacios de la ciudad, en las discusiones que lo reconfiguran. A 112 años de su nacimiento, la Ciudad de México no lo conmemora como una figura detenida en el tiempo, sino como una presencia que aún se desplaza entre calles, lectores y lenguajes.

Esa es, en esencia, la apuesta de la Casa Marie José y Octavio Paz: no organizar un homenaje estático, sino activar una memoria en movimiento. De acuerdo con el programa difundido por el recinto, el aniversario del Nobel mexicano se celebrará con dos actividades que, más que recordar, buscan reinterpretar su legado en el presente: un recorrido poético-visual por la colonia Tacuba y una conferencia sobre su relación con el Grupo Ulises.

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La ciudad como poema: un recorrido en movimiento

El homenaje al Nobel de Literatura 1990, comenzará fuera de los muros. El sábado 28 de marzo, a las 11 am, en la explanada de la FARO Cosmos será el punto de partida de un recorrido que convertirá el espacio urbano en un mapa poético. A lo largo de varias estaciones —desde la salida del Metro Colegio Militar hasta el Parque Cañitas y la Plaza del Árbol de la Noche Victoriosa—, un grupo de poetas y creadores leerá en voz alta fragmentos de la obra de Paz, trazando un itinerario que culmina en la Casa Marie José y Octavio Paz.

La lista de participantes incluye a figuras como Coral Bracho, Adolfo Castañón, Mikeas Sánchez (poeta zoque), Rafael Vargas, Kyra Galván, Armando González Torres, Cruz Alejandra Lucas Juárez (poeta totonaca), Martín Tonalmeyolt (poeta náhuatl), Rafael Segovia, Lizbeth Padilla, Manuel Becerra Salazar, y la actriz Isabel Benet; voces de distintas generaciones y lenguas, como las de poetas en náhuatl, totonaco y zoque. La decisión de incluir estas lenguas, introduce una lectura contemporánea de la obra de Paz, situándola en un territorio más amplio que el de la tradición literaria en español.

En ese gesto, la ciudad deja de ser escenario para convertirse en texto. Las calles de Tacuba —con su densidad histórica, sus capas coloniales y modernas— funcionan como soporte de una escritura colectiva. La poesía no se limita a la página: se desplaza, se escucha, se inscribe en el espacio público.

Las banderolas con versos en distintas lenguas, instaladas a lo largo del recorrido, refuerzan esta idea. No se trata únicamente de recordar a Paz, sino de hacerlo dialogar con una pluralidad de voces que no siempre han tenido el mismo lugar en el canon literario. Así, el homenaje se convierte también en una intervención simbólica: la poesía como forma de ocupar la ciudad.

La casa y el archivo: donde habita la memoria

El recorrido culminará a partir de las 13:20 horas, en un espacio cargado de significado: la Casa Marie José y Octavio Paz, una casona del siglo XVIII conocida como “La Perulera”, ubicada en la colonia Tacuba. Desde 2023, este recinto funciona como un lugar de resguardo, pero también de activación del legado del escritor, bajo la tutela de instituciones culturales del Estado mexicano.

Hablar de esta casa es hablar de una tensión constante entre archivo y presente. Por un lado, conserva documentos, objetos y materiales que permiten reconstruir la trayectoria de Paz. Por otro, se propone como un espacio vivo, abierto a la comunidad, donde la literatura no se limita a la contemplación.

La directora del recinto, Leticia Luna, ha insistido en esa doble dimensión: preservar y activar. El aniversario de Paz se convierte en una oportunidad para reafirmar que el legado no es un conjunto de piezas inmóviles, sino una red de significados en constante transformación.

Paz y su tiempo: el diálogo con los contemporáneos

El segundo momento de la conmemoración tendrá lugar el martes 31 de marzo, a las 13:00 horas, dentro de la casa-museo, con una conferencia dedicada a explorar la relación de Paz con el Grupo Ulises, una de las agrupaciones intelectuales que marcaron la vida cultural mexicana en el siglo XX.

La conversación reunirá a especialistas como Anthony Stanton, junto a investigadoras como Laura González Matute, Carmen Galindo y Tayde Acosta Gamas, quienes abordarán el vínculo del autor con figuras como Jorge Cuesta, Xavier Villaurrutia, Carlos Pellicer y José Gorostiza.

Más que un episodio biográfico, este diálogo permitirá situar a Paz dentro de una genealogía intelectual. Su obra no surge en aislamiento, sino en conversación con una tradición que incluye revistas, círculos literarios y debates estéticos. El Grupo Ulises —y posteriormente los Contemporáneos— representa uno de esos núcleos donde se definieron muchas de las tensiones que atravesaron la literatura mexicana del siglo XX.

Entender esa relación es también entender a Paz como parte de una red, no como una figura aislada. Su escritura, como su pensamiento, se construyó en diálogo con otros: en la cercanía, en la influencia, pero también en la divergencia.

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Un árbol adentro: la vigencia de Octavio Paz

Recordar a Paz implica enfrentarse a su dimensión múltiple. Poeta, ensayista, traductor, diplomático, editor: su obra atraviesa distintos registros y disciplinas. Pero quizás uno de los aspectos más destacados de su legado sea su capacidad de articular la literatura con otras formas de pensamiento.

El escritor Adolfo Castañón lo describe como un “árbol adentro” de la cultura mexicana, una metáfora que sugiere arraigo, pero también crecimiento y ramificación. Recordarlo, señala, es una forma de “reforzar los puentes que él tendió entre poesía, arte, pensamiento, política y acción”.

En una línea similar, el poeta Rafael Vargas subraya la amplitud de su pensamiento, al señalar que Paz “hizo filosofía desde la poesía” y que su obra refleja la riqueza intelectual del México del siglo XX.

Estas lecturas coinciden en que la vigencia de Paz no radica únicamente en sus textos, sino en la forma en que estos siguen dialogando con el presente. Sus reflexiones sobre identidad, modernidad, lenguaje y cultura continúan siendo puntos de referencia en distintas discusiones contemporáneas.

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Homenaje: leer a Paz hoy

Leer a Paz en el siglo XXI implica también asumir sus tensiones. Su figura ha sido objeto de debates, críticas y revisiones que forman parte de su permanencia en la esfera pública. Como ocurre con muchos autores centrales, su legado no es un territorio cerrado, sino un campo de disputa.

El aniversario no busca resolver esas tensiones, sino abrirlas. Las actividades organizadas por la Casa Marie José y Octavio Paz no se limitan a exaltar su figura, sino que la sitúan en un contexto donde puede ser releída, cuestionada y reinterpretada.

La inclusión de voces diversas, la apuesta por el espacio público y el énfasis en el diálogo intelectual sugieren una intención: desplazar a Paz del pedestal para devolverlo a la conversación.

A más de un siglo de su nacimiento, su obra sigue funcionando como un punto de partida. No como una respuesta definitiva, sino como una pregunta abierta. En un país donde la literatura ha sido históricamente un espacio de reflexión sobre la identidad y la cultura, volver a Paz es también volver a esas preguntas.

La memoria como acto colectivo

Quizá la imagen más significativa de este aniversario no sea la de una sala de conferencias ni la de un archivo resguardado, sino la de un grupo de artistas leyendo poesía en las calles. Voces que se superponen, lenguas que se entrelazan, transeúntes que se detienen a escuchar.

En ese gesto, la memoria deja de ser un acto individual para convertirse en una experiencia compartida. Recordar a Octavio Paz no es solo volver a sus libros, sino activar una forma de leer el mundo.

La ciudad, con sus ritmos y contradicciones, se convierte así en el escenario de una relectura. Y la poesía, lejos de ser un objeto distante, vuelve a ocupar su lugar como herramienta para pensar, cuestionar y nombrar la realidad.

A 112 años de su nacimiento, Paz no regresa como monumento, sino como movimiento. Un movimiento que atraviesa calles, textos y generaciones, recordando que la literatura —cuando sigue viva— nunca pertenece del todo al pasado.

Fotografía del patio interior de la Casa Marie José y Octavio Paz con dos pendones colgantes: uno con el retrato de Marie José y otro con el de Octavio Paz.
Vista del patio central de la Casa Marie José y Octavio Paz, que fue sede del ciclo “Marzo. Mes de las Mujeres”.

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