
En Tecate, un proyecto clave para fortalecer el sistema de salud pública se encuentra detenido, no por falta de recursos ni de voluntad institucional, sino por la negativa del Colegio Médico a liberar el predio donde se pretende ampliar la clínica del ISSSTE, una obra anunciada como prioritaria para miles de derechohabientes.
La situación resulta particularmente contradictoria: mientras existe una demanda creciente de mejores servicios médicos en el municipio, el espacio que permitiría concretar esta ampliación permanece ocupado bajo un esquema de comodato que data desde 1996, sin que actualmente exista actividad sustantiva en el inmueble.
El terreno en cuestión cuenta con una extensión aproximada de 1,386 metros cuadrados y es considerado estratégico para el desarrollo del proyecto. Sin embargo, a pesar de las gestiones realizadas por el Ayuntamiento, no se ha logrado un acuerdo que permita su liberación.
De acuerdo con información obtenida, el Cabildo de Tecate ya aprobó la autorización para que el Ayuntamiento suscriba un convenio con el ISSSTE, lo que representa un paso formal para avanzar en la ampliación de la clínica. No obstante, este avance institucional choca directamente con la negativa de los médicos.
El gobierno municipal ha puesto sobre la mesa distintas alternativas, entre ellas la posibilidad de otorgar otro predio en sustitución, buscando una solución que no afecte a ninguna de las partes. A pesar de ello, las propuestas no han sido aceptadas.
Otra opción considerada ha sido el uso de espacios alternos, incluso afectando mínimamente áreas de vialidad, pero ninguna ruta ha logrado concretarse ante la falta de disposición del Colegio Médico.
El impacto de esta situación no es menor. Se estima que al menos 7,200 derechohabientes serían beneficiados directamente con la ampliación, cifra que refleja la urgencia de contar con infraestructura médica suficiente en el municipio.
Actualmente, la clínica del ISSSTE en Tecate opera con limitaciones importantes, lo que obliga a muchos pacientes a trasladarse a Tijuana para recibir atención, generando costos adicionales, desgaste físico y retrasos en la atención.
El proyecto de ampliación contempla la incorporación de servicios fundamentales como odontología, área de urgencias y al menos tres consultorios de medicina familiar, lo que permitiría aumentar significativamente la capacidad de atención.
Se calcula que, de concretarse, la ampliación podría representar hasta 25 mil consultas adicionales al año, una cifra que cambiaría de manera sustancial la cobertura médica en la región.
Sin embargo, el estancamiento del proyecto mantiene a la población en condiciones de rezago, en un contexto donde la demanda de servicios de salud continúa creciendo.
Fuentes cercanas al proceso advierten que existe el riesgo real de que el recurso destinado para esta obra se pierda nuevamente si no se resuelve el tema del predio en el corto plazo, lo que implicaría un golpe severo para Tecate.
Este no sería el primer intento fallido de mejorar la infraestructura médica en el municipio, lo que incrementa la presión sobre las autoridades para destrabar el conflicto.
En paralelo, resulta llamativo que mientras se exige mayor atención médica para la población, exista resistencia por parte de quienes, en teoría, forman parte del sector salud, generando un choque de intereses que termina afectando directamente a los ciudadanos.
La falta de acuerdos evidencia no solo un problema administrativo, sino una tensión estructural entre necesidades públicas y decisiones de grupos organizados.
Mientras tanto, los derechohabientes continúan enfrentando un sistema limitado, saturado y con carencias, en espera de una solución que no termina de llegar.
El proyecto de ampliación del ISSSTE en Tecate sigue en pausa, atrapado entre la urgencia social y la falta de consenso, en un escenario donde el tiempo juega en contra de la salud pública.