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Pasado incómodo: el presidente de Canaco Tijuana y su sociedad con operadores del Cártel de Sinaloa

El nombre de Olivaldo Paz, actual presidente de la Cámara Nacional de Comercio (CANACO) Tijuana, volvió a colocarse en el centro de la conversación pública luego de que registros empresariales revelaran una antigua sociedad comercial que lo vinculó con integrantes de la familia Arzate García, identificados por autoridades estadounidenses como operadores del Cártel de Sinaloa en Baja California.

Documentos del Registro Público de la Propiedad y del Comercio señalan que el 27 de abril de 2006 se constituyó en Tijuana la empresa Licores Chevos S. de R.L. de C.V., en la que aparecen como socios Alfonso Arzate García, alias “El Aquiles”, así como María Reina Arredondo Ruiz, junto con el comerciante tijuanense Olivaldo Paz.

En ese mismo registro se establece que el establecimiento estaría administrado por Alfonso Arzate García y Catalina Arzate García, lo que coloca a la familia Arzate dentro de la estructura operativa del negocio que fue constituido en ese momento en la ciudad de Tijuana.

Años después de la constitución de esa empresa comenzó a surgir públicamente el nombre de Alfonso Arzate Garcíacomo integrante del Cártel de Sinaloa, organización criminal encabezada en ese entonces por Joaquín “El Chapo” Guzmán, y que consolidó en la frontera norte una estructura de tráfico de drogas hacia Estados Unidos.

El ascenso criminal de “El Aquiles” ocurrió de forma paralela al de su hermano René Arzate García, conocido en el mundo del narcotráfico como “La Rana”, ambos señalados por autoridades estadounidenses como responsables de controlar durante años operaciones del Cártel de Sinaloa en la región de Tijuana.

Las autoridades federales de Estados Unidos han acusado a los hermanos Arzate García de conspiración para el tráfico internacional de drogas, incluyendo fentanilo, metanfetamina, cocaína y marihuana hacia territorio estadounidense.

Como parte de esa investigación, el gobierno de Estados Unidos mantiene actualmente una recompensa de hasta 5 millones de dólares por cada uno de los hermanos Arzate, lo que suma 10 millones de dólares en total, por información que permita su captura y procesamiento judicial.

La relación empresarial que en su momento existió entre Olivaldo Paz y personas vinculadas a esa familia fue confirmada por registros mercantiles que documentan la constitución de la sociedad comercial en 2006.

Ante cuestionamientos periodísticos, el dirigente empresarial ha sostenido que su participación en ese negocio ocurrió en un contexto distinto al actual, y que en aquel momento no existían los señalamientos públicos que hoy pesan sobre los hermanos Arzate.

Según su explicación, la sociedad se estableció únicamente como un mecanismo temporal para poder vender una licorería que operaba en Tijuana, luego de que el comerciante fuera víctima de un intento de secuestro que lo llevó a tomar la decisión de desprenderse del negocio.

El propio Paz ha señalado que permaneció dentro de la empresa únicamente durante aproximadamente dos años, y que posteriormente se retiró de la sociedad, tras lo cual el establecimiento terminó cerrando y dejó de existir.

Sin embargo, el antecedente empresarial continúa generando cuestionamientos debido a que hoy Olivaldo Paz encabeza uno de los organismos empresariales más influyentes de Tijuana, mientras que los antiguos socios con los que compartió aquella sociedad mercantil son considerados por autoridades estadounidenses como operadores de alto nivel dentro del Cártel de Sinaloa.

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