La iniciativa ciudadana en Change.org reaviva el debate sobre la memoria histórica en México, en medio de tensiones políticas por la visita de Isabel Díaz Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid, y su defensa del mestizaje en actos públicos.

Ciudad de México, 06 de mayo de 2026.- Una petición ciudadana publicada en la plataforma Change.org ha comenzado a ganar apoyo en los últimos días con una solicitud concreta: exhumar y trasladar a España los restos de Hernán Cortés, actualmente resguardados en México. La iniciativa surge en un momento de creciente polémica tras la visita al país de Isabel Díaz Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid, cuyas declaraciones sobre la conquista y el mestizaje han reactivado un debate histórico que trasciende lo académico para instalarse en el terreno político y simbólico.
La petición —dirigida al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)— fue impulsada por el periodista y escritor Pedro Miguel y lanzada a inicios de mayo en la plataforma Change.org. En su planteamiento, se propone exhumar los restos del conquistador y trasladarlos a España como un acto simbólico en respuesta a los recientes homenajes y declaraciones en torno a su figura. Según el documento, la permanencia de los restos de Hernán Cortés en México resulta incompatible con una visión crítica del pasado colonial y con las demandas actuales de reconocimiento histórico.
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La petición y su alcance
Aunque este tipo de iniciativas ciudadanas no tienen carácter vinculante, su crecimiento en número de firmas ha coincidido con una discusión pública más amplia. Según reportes retomados por medios como Excélsior, la propuesta ha sido interpretada como una reacción directa a los recientes actos públicos en México en los que se reivindicó la figura de Cortés.
Los restos del conquistador se encuentran en el templo de Jesús Nazareno, en el centro de la Ciudad de México, donde han permanecido bajo resguardo histórico tras múltiples traslados a lo largo de los siglos. Su ubicación ha sido tradicionalmente discreta, en parte debido a la sensibilidad que rodea su figura en el imaginario nacional.

El detonante: Ayuso, Nacho Cano, México y la reivindicación del mestizaje
La petición surge en medio de la visita a México de Isabel Díaz Ayuso, quien participó en distintos actos culturales y políticos respaldados por la alcaldesa de la delegación Cuauhtémoc en Ciudada de México, Alessandra Rojo de la Vega, del PAN, junto otras personajes, como el escritor Juan Miguel Zunzunegui, el exintegrante de Mecano Nacho Cano, quien inauguró el evento llamado “Celebración por la Evangelización y el Mestizaje en México: Malinche y Cortés” concepto que se entrelaza directamente con “Malinche el Musical”, la superproducción teatral de Cano.
La funcionaria española defendió en su primer acto público en el país, la herencia histórica de España en América y reivindicó el mestizaje como un proceso fundacional que, en su visión, debe entenderse como un elemento de encuentro y no únicamente de conflicto.
Parte central de esta agenda fue su participación en actividades vinculadas al productor y empresario cultural Cano y su pieza musical que aborda la conquista desde una narrativa centrada en el mestizaje como origen de una identidad compartida.
Cano, exintegrante del grupo Mecano, también ha defendido públicamente esta visión, sosteniendo que el mestizaje representa un punto de unión cultural. La obra Malinche —presentada en distintos escenarios y promovida como un espectáculo histórico-musical— ha sido uno de los ejes de esta narrativa, lo que ha contribuido a intensificar el debate en México. El músico aseguró en su discurso que sin Hernán Cortés no existiría México:
“Hoy venimos a celebrar esto: el mestizaje. Y venimos a celebrar el mestizaje porque celebrar el mestizaje es celebrar México. México es un producto del mestizaje. Si no hubiera mestizaje, no habría México. Es un error que hubo que corregir, el darle a Malinche su sitio. También es un error que hay que corregiry darle su sitio a Cortés. Sin Cristo no estaría el cristianismo, sin Cortés no tendríamos México. Eso es así, te guste o no te guste.”

Reacciones en México: entre la crítica y el rechazo
Las declaraciones de Ayuso y el enfoque del musical han generado críticas desde diversos sectores. Organizaciones indígenas han expresado su rechazo a lo que consideran una interpretación que minimiza la violencia de la conquista y omite las consecuencias históricas del proceso colonial.
De acuerdo con reportes de Proceso e Infobae, representantes de pueblos originarios calificaron estas posturas como “coloniales” y exigieron una disculpa pública, al considerar que invisibilizan siglos de agravios históricos.
Las críticas no se han limitado a organizaciones sociales. En el ámbito político, distintos actores han cuestionado el tono de las declaraciones y el momento en que se producen, en un escenario en el que el debate sobre la memoria histórica sigue siendo un tema sensible tanto en México como en España.
La postura del gobierno mexicano
La presidenta Claudia Sheinbaum también se pronunció sobre la polémica. En su conferencia matutina de hoy, la mandataria calificó como “trasnochados” a quienes promovieron la visita de Ayuso y subrayó que la relación entre México y España no depende de este tipo de episodios, sino de vínculos institucionales más amplios:
“¿Para qué viene esta persona a México? ¿A qué la traen? Piensan que eso les dará legitimidad aquí, pero ¿cómo pueden pensar que una persona así, que adora a Hernán Cortés, les dará legitimidad? Están trasnochados. Andan presumiendo alcaldes, alcaldesas y gobernadores de la oposición fotos con ella. ¿Qué quiere decir? Pues que piensan como ella. O sea, la reivindicación de Hernán Cortés, que no debe haber programas de bienestar, que el pobre es pobre, que no trabaja. Es la visión del conservadurismo de aquí. Nosotros no le cerramos la puerta a nadie y ella tiene derecho de estar aquí, pero es importante saber qué dice, con quién se reúne y quién la trajo.”
Sheinbaum ha insistido en que el país mantiene una postura clara respecto a la necesidad de reconocer los agravios históricos derivados de la conquista, una línea que ya había sido planteada en años anteriores por el gobierno mexicano en sus relaciones diplomáticas con España.
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Cortés como símbolo en disputa
Más allá de la figura histórica, el caso de Hernán Cortés se ha convertido en un símbolo de interpretaciones enfrentadas. Para algunos sectores, representa el inicio de un proceso violento de colonización; para otros, es una figura clave en la formación de una identidad mestiza.
La petición en Change.org se inserta precisamente en esa tensión. No se trata únicamente de un planteamiento logístico sobre restos históricos, sino de una acción simbólica que refleja cómo el pasado sigue siendo objeto de disputa en el presente.
Entre historia y política
El debate sobre la conquista de México ha resurgido en distintos momentos de la vida pública, especialmente en el político donde se reconfiguran las narrativas nacionales. En este caso, la coincidencia entre la visita de una figura política extranjera, la promoción de una obra cultural y la reacción social ha generado un punto de inflexión.
Medios como El País han destacado que la controversia no solo refleja diferencias sobre el pasado, sino también tensiones actuales en torno a la identidad, la memoria y el papel de la historia en el discurso político contemporáneo.
Una iniciativa con alcance simbólico
Aunque la petición para trasladar los restos de Cortés difícilmente tendría efectos inmediatos en términos legales, su relevancia radica en el momento en que aparece. La iniciativa condensa en una acción concreta un debate que involucra historia, política y cultura.
El crecimiento de la solicitud en línea evidencia que el tema sigue generando interés y polarización, en una atmósfera donde las interpretaciones sobre la conquista continúan siendo objeto de disputa tanto en el ámbito académico como en el espacio público.
La polémica en torno a la visita de Ayuso, la defensa del mestizaje y la petición para trasladar los restos de Cortés revela la persistencia de un debate que no ha sido resuelto. Lejos de tratarse de una discusión cerrada, la interpretación del pasado colonial sigue evolucionando y adaptándose a las tensiones del presente.
En este escenario, iniciativas como la surgida en Change.org funcionan como termómetro de una conversación: la forma en que una sociedad decide recordar —o cuestionar— su historia.
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