El cineasta mexicano defendió en su discurso de ingreso a El Colegio Nacional, la imaginación humana. Cuestionó la inteligencia artificial y reivindicó al cine como una experiencia física, emocional y colectiva.

Ciudad de México, 27 de mayo de 2026.- Alejandro González Iñárritu ingresó este martes a El Colegio Nacional con un discurso atravesado por reflexiones sobre el cine, la imaginación y la inteligencia artificial. Frente a una de las instituciones culturales más importantes del país, el director mexicano describió a la IA como “la belleza de un vacío aterrador” y defendió el arte como una experiencia profundamente humana imposible de reducir a algoritmos.
El realizador de Amores perros (2000), Birdman (2014) y Revenant: el renacido (2015) se convirtió en el primer cineasta en formar parte de El Colegio Nacional, institución fundada en 1943 y reservada históricamente para algunas de las figuras más influyentes de la ciencia, las humanidades y las artes en México.
Su discurso de ingreso, titulado La alucinación consensuada, se alejó del tono protocolario y se convirtió en una reflexión sobre el proceso creativo, la fragilidad emocional del cine y la relación contemporánea entre tecnología e imaginación.
Iñárritu definió el acto de filmar como “domesticar un huracán”, una imagen con la que describió el caos emocional, técnico y colectivo que implica realizar una película.
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Advertencia a los jóvenes: la IA es la belleza de un vacío aterrador
Uno de los momentos más comentados de la ceremonia ocurrió cuando el director abordó el crecimiento de la inteligencia artificial aplicada a la producción artística y audiovisual.
Según El País, el cineasta señaló que la IA puede producir imágenes “bellas”, pero carentes de experiencia humana real. “Es la belleza de un vacío aterrador”, afirmó durante su intervención.
La reflexión apareció como parte de una crítica más amplia sobre la automatización de procesos creativos y la posibilidad de reemplazar emociones humanas mediante sistemas tecnológicos entrenados para reproducir patrones visuales y narrativos:
“La inteligencia artificial puede hacer y hará pirotecnia visual de primer nivel. Apenas estamos empezando a ver de lo que es capaz, pero detrás no hubo nadie que amara, que sufriera, que tuviera hijos, afectos, pérdidas, ni se equivocara jamás. Es para mí la belleza de un vacío aterrador, la ilustración de la vanidad, de la banalidad muy representativa de una sociedad que apenas logra ver la naturaleza como un mero recurso natural y al ser humano como un recurso de capital inferior y reemplazable, qué soledad tan perfectamente producida.”
Iñárritu sostuvo que el cine no puede separarse del cuerpo, la memoria, el error y la experiencia emocional de quienes participan en él. Para el director, las películas son el resultado de una construcción colectiva marcada por accidentes, intuiciones y contradicciones imposibles de replicar artificialmente.
“Así es que deseo que los jóvenes se den cuenta de que es su cuerpo con el que pueden navegar, gozar, entender y crecer. Así que digo que sigamos los humanos haciendo cine con humanos para humanos.”
El realizador describió el cine como una “alucinación consensuada” capaz de conectar emocionalmente a desconocidos dentro de una misma experiencia narrativa.

El cine entra a El Colegio Nacional
La incorporación de Iñárritu también fue interpretada como un reconocimiento institucional al cine dentro de la vida intelectual mexicana.
El Colegio Nacional reúne actualmente a científicos, escritores, artistas e investigadores considerados referentes en distintas disciplinas. La llegada de un cineasta a la institución es una ampliación simbólica del lugar que ocupa el cine dentro de la cultura contemporánea.
Según la lectura de DW Español, el ingreso de Iñárritu representa la incorporación formal del lenguaje cinematográfico a uno de los espacios culturales más influyentes del país.
Durante la ceremonia también participó el escritor Juan Villoro, encargado de responder al discurso del director. Villoro destacó la capacidad del cineasta para convertir experiencias personales y sociales en relatos universales y subrayó la manera en que su obra ha explorado temas como identidad, violencia, culpa y fragilidad humana.
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Un discurso sobre imaginación y fragilidad
La mayor parte de la intervención de Iñárritu giró alrededor de la incertidumbre creativa. El director habló sobre las dudas, los fracasos y la dificultad de explicar el propio proceso artístico.
De acuerdo con Proceso, el realizador reconoció que “es muy complejo explicarse a sí mismo”, especialmente en una disciplina construida a partir de intuiciones emocionales y decisiones colectivas.
La crítica del director a la tecnología, el uso de la IA en procesos creativos, llega en un momento de creciente discusión global sobre el impacto de esta herramienta en industrias como el cine, la música, la literatura y las artes visuales. En los últimos años, distintos directores, actores y escritores han expresado su preocupación por el uso de herramientas capaces de generar imágenes, voces y narrativas sin intervención humana directa.
Iñárritu utilizó su ingreso a El Colegio Nacional para colocar esa discusión dentro de una dimensión cultural más amplia. Su discurso no se limitó a defender el oficio cinematográfico, sino que reivindicó la imaginación como una experiencia inseparable de la condición humana.
Al final de su intervención, el cineasta defendió la necesidad de preservar el asombro, la incertidumbre y la capacidad de imaginar como parte esencial del arte. Frente al avance de sistemas automatizados capaces de reproducir imágenes y discursos, Iñárritu planteó que el cine sigue siendo un territorio construido desde la vulnerabilidad humana y la experiencia compartida.
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