El Índice de Competitividad Urbana 2026 del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) ubica a Tijuana entre las ciudades con menor competitividad del país dentro de su categoría y muestra un retroceso de una posición tanto para Tijuana como para Mexicali. El estudio señala que los principales desafíos para ambas ciudades no están en su actividad económica, sino en factores como la seguridad, la infraestructura y la fortaleza de sus instituciones.

Tijuana, Baja California, 25 de junio de 2026.- El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) publicó los resultados del Índice de Competitividad Urbana (ICU) 2026, un estudio que evalúa la capacidad de las principales ciudades del país para generar, atraer y retener talento e inversión mediante el análisis de indicadores económicos, sociales, institucionales y de infraestructura.
De acuerdo con el reporte, Tijuana se ubicó en el lugar 20 de 21 zonas metropolitanas con más de un millón de habitantes, mientras que Mexicali ocupó la posición 13 del mismo grupo. Ambas descendieron un sitio respecto a la edición anterior. En la categoría de ciudades con una población de entre 250 mil y 500 mil habitantes, Ensenada aparece en el lugar 13 de 23.
Más allá del movimiento en el ranking, el documento plantea que la competitividad urbana depende de un conjunto de condiciones estructurales. Según el IMCO, el índice integra 35 indicadores agrupados en seis subíndices: Innovación y Economía, Infraestructura, Mercado de Trabajo, Sociedad y Medio Ambiente, Derecho y Sistema Político y Gobiernos. El objetivo es medir qué tan preparadas están las ciudades para impulsar el desarrollo económico y ofrecer condiciones favorables para la inversión y el bienestar de sus habitantes.
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El ranking es solo una parte de la historia
La publicación de los resultados generó interpretaciones que atribuyen el descenso de Tijuana y Mexicali a una pérdida generalizada de competitividad. Sin embargo, el propio IMCO advierte que la posición de una ciudad responde al desempeño conjunto de decenas de indicadores y al comportamiento relativo del resto de las zonas metropolitanas evaluadas.
Esto significa que una variación en el ranking no necesariamente implica un deterioro uniforme en todos los aspectos medidos. La competitividad urbana incorpora variables relacionadas con la economía, el mercado laboral, la seguridad pública, la infraestructura, la gobernanza y la calidad del entorno urbano.
El estudio considera a 72 ciudades del país agrupadas por tamaño poblacional, lo que permite comparar únicamente zonas metropolitanas con características similares.
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Seguridad e infraestructura explican el rezago
La revisión de los subíndices permite identificar dónde se concentran los principales desafíos para Tijuana.
De acuerdo con las fichas técnicas del IMCO, la ciudad obtiene su mejor desempeño en Mercado de Trabajo, donde ocupa el octavo lugar entre las zonas metropolitanas de más de un millón de habitantes. Ese resultado refleja que la frontera mantiene un mercado laboral dinámico impulsado por la industria manufacturera, el comercio exterior y la integración económica con Estados Unidos.
No ocurre lo mismo en otros componentes del índice.
Los mayores rezagos aparecen en Sociedad y Medio Ambiente, Derecho, Infraestructura y Sistema Político y Gobiernos, áreas que reducen la capacidad de la ciudad para competir frente a otras metrópolis del país.
Según el comunicado del IMCO, estos factores tienen un impacto directo en la atracción de inversión y talento, ya que influyen en la calidad de vida, la confianza institucional y las condiciones necesarias para el desarrollo económico.
El Centro Metropolitano de Información Económica y Empresarial (CEMDI), citado por diversos organismos empresariales de Baja California, identifica entre los indicadores que más afectan el desempeño de Tijuana la incidencia de homicidios, el robo de vehículos y la disponibilidad de personal médico, variables que forman parte de la evaluación realizada por el IMCO.

Una economía dinámica que enfrenta obstáculos estructurales
Aunque Tijuana aparece en los últimos lugares de su categoría, el estudio también muestra fortalezas importantes.
Según el IMCO, la ciudad mantiene un mercado laboral competitivo, una elevada concentración de empresas de gran tamaño y niveles salariales que la colocan entre las economías urbanas más dinámicas del país.
Estos resultados evidencian una paradoja: la fortaleza económica de la frontera no se traduce automáticamente en una mejor posición dentro del índice porque la competitividad urbana depende de múltiples factores que van más allá del desempeño empresarial.
La seguridad pública, la calidad de la infraestructura, la eficiencia gubernamental y las condiciones del entorno social terminan influyendo en la capacidad de una ciudad para atraer nuevas inversiones y retener capital humano especializado.
Mexicali conserva una posición intermedia
El comportamiento de Mexicali presenta diferencias respecto a Tijuana.
Aunque la capital del estado descendió una posición y se ubicó en el lugar 13 de su categoría, permanece en un nivel intermedio dentro de las zonas metropolitanas con más de un millón de habitantes.
El reporte del IMCO muestra que Mexicali enfrenta retos similares en materia institucional y de infraestructura, aunque con un desempeño más equilibrado que el registrado por Tijuana.
La comparación entre ambas ciudades refleja que la competitividad estatal no depende de un único factor económico, sino del conjunto de condiciones que hacen posible el crecimiento urbano sostenible.
Ensenada también enfrenta desafíos
Dentro del grupo de ciudades con entre 250 mil y 500 mil habitantes, Ensenada ocupa el lugar 13 de 23.
Su posición muestra que la ciudad mantiene oportunidades de mejora para fortalecer su competitividad frente a otras zonas metropolitanas de tamaño similar, particularmente en aspectos relacionados con infraestructura, servicios públicos y desarrollo institucional.
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Un reto para Baja California
El Índice de Competitividad Urbana 2026 ofrece una radiografía del desempeño de las principales ciudades de Baja California en un momento en que la entidad busca consolidarse como uno de los polos económicos más importantes del país gracias al fenómeno del nearshoring y su ubicación estratégica en la frontera con Estados Unidos.
De acuerdo con el IMCO, la competitividad no depende únicamente de la capacidad industrial o del dinamismo económico. También exige instituciones sólidas, infraestructura suficiente, condiciones de seguridad, servicios públicos eficientes y gobiernos capaces de generar confianza.
El organismo sostiene que fortalecer estos elementos resulta indispensable para que las ciudades incrementen su capacidad de atraer inversión, impulsar la innovación y mejorar la calidad de vida de su población.
Los resultados del ICU 2026 muestran que Baja California conserva ventajas económicas relevantes, especialmente en materia de empleo y actividad productiva, pero también evidencian que los problemas de seguridad, infraestructura y gobernanza continúan limitando el potencial competitivo de sus principales ciudades.
Más que un cambio de posiciones en un ranking, el informe plantea un diagnóstico sobre los retos estructurales que deberán atender Tijuana, Mexicali y Ensenada para aprovechar plenamente las oportunidades de desarrollo que ofrece la región fronteriza.


