El exgobernador de Baja California llegó a su domicilio tras un traslado de casi 40 horas desde el Altiplano; en entrevistas sostuvo que no participó en las operaciones de la empresa investigada y relató su convivencia con otros exgobernadores durante los 72 días que permaneció recluido.

Ensenada, Baja California, 28 de septiembre de 2026.- Ernesto Ruffo Appel llegó este lunes a su domicilio en Ensenada después de un traslado por carretera de casi 40 horas desde el penal federal del Altiplano, en el Estado de México. El exgobernador de Baja California continuará allí el proceso penal que enfrenta bajo la medida cautelar de prisión preventiva domiciliaria.
Ruffo salió del Altiplano el sábado 26 de septiembre, después de que una jueza modificara el lugar de cumplimiento de la medida cautelar. De acuerdo con EL PAÍS, el traslado hacia Baja California estuvo a cargo de la Guardia Nacional y duró alrededor de 39 horas. El exmandatario llegó a su domicilio durante la mañana de este lunes.
A su llegada, Ruffo habló con medios de comunicación y posteriormente concedió entrevistas en las que defendió su inocencia frente a las acusaciones de la Fiscalía General de la República (FGR). Su posición, dijo, es que su participación en la empresa vinculada con la investigación se limitó a su condición de accionista.
“Solo actué yo como accionista, no negocié con nadie, no contraté con nadie”, declaró en entrevista exclusiva con Joaquín López-Dóriga para Radio Fórmula. Ruffo añadió que en algunas ocasiones fungió como secretario de la Asamblea de accionistas y sostuvo que hasta ahí llegó su participación.
Te recomendamos: Ernesto Ruffo deja El Altiplano: continuará en prisión domiciliaria en Ensenada
Ruffo niega haber participado en las operaciones investigadas
La FGR sostiene una versión distinta. Según la Fiscalía, Ruffo está relacionado con una investigación por delincuencia organizada y contrabando de hidrocarburos a través de una empresa de la que era accionista y secretario del consejo de administración. La acusación forma parte de un proceso que continúa pese al cambio de la medida cautelar.
De acuerdo con El Universal, la Fiscalía acusa a Ruffo de formar parte de una estructura que habría introducido a México desde Estados Unidos alrededor de 18 millones de litros de gasolina y diésel durante 2025. Según la acusación, la empresa Ingemar habría utilizado 163 ferrotanques para ingresar combustible mediante las aduanas de Matamoros y Nuevo Laredo, declarando cantidades inferiores a las transportadas. La Fiscalía sostiene que el esquema habría permitido evadir alrededor de 166.4 millones de pesos en impuestos. Se trata de imputaciones que forman parte del proceso y cuya responsabilidad penal deberá determinarse judicialmente.
Ruffo rechaza haber intervenido en esas operaciones. En otra entrevista con Radio Fórmula, con Azucena Uresti, aseguró que desde octubre de 2025 había manifestado su disposición para comparecer ante las autoridades y entregar documentación relacionada con la empresa. También afirmó que las autoridades “cometieron un error” al detenerlo en lugar de aceptar esa disposición.
La defensa del exgobernador sostiene así que su participación empresarial no equivale a una intervención en las operaciones que investiga la FGR. La Fiscalía, por su parte, mantiene las acusaciones dentro de la causa penal.

Una hora de patio y conversaciones entre exgobernadores
Durante las entrevistas posteriores a su salida, Ruffo también habló de una dimensión menos jurídica de sus 72 días en el Altiplano: la convivencia con otros políticos que permanecían recluidos en el penal.
En conversación con López-Dóriga, relató que coincidió con cuatro exgobernadores: Tomás Yarrington, de Tamaulipas; César Duarte, de Chihuahua; Ángel Aguirre, de Guerrero, y Mario Marín, de Puebla. Según su relato, eran cinco exgobernadores que podían encontrarse durante la hora diaria que tenían permitida para permanecer en el patio.
Ruffo explicó que el resto del tiempo permanecían en sus estancias y que aquellas conversaciones en el patio giraban principalmente alrededor de la política. El relato fue retomado también por Radio Fórmula, que señaló que el exmandatario habló de sus 72 días de reclusión poco después de llegar a su domicilio en Ensenada.
El exgobernador también contó que durante su estancia tuvo oportunidad de conversar con otros internos relacionados con la investigación por contrabando de hidrocarburos, entre ellos los hermanos Farías Laguna.
El episodio forma parte del relato personal de Ruffo sobre su paso por el penal.
Puede interesarte: UIF congela cuentas de Ernesto Ruffo y de su hija, ella denuncia intervención telefónica
Del Altiplano a Ensenada, bajo custodia
El recorrido hasta Baja California comenzó después de que Ruffo abandonara el Altiplano el sábado. La ruta terrestre se prolongó durante unas 39 horas y la Guardia Nacional estuvo a cargo de su custodia durante el trayecto.
En la misma charla con Radio Fórmula, Ruffo relató que los elementos de la Guardia Nacional que lo acompañaron fueron relevándose conforme avanzaba el recorrido. También cuestionó el costo de realizar por tierra un traslado de casi 2,800 kilómetros.
La presidenta Claudia Sheinbaum explicó este lunes que el traslado terrestre obedeció a una instrucción judicial. Según la información que recibió del Gabinete de Seguridad, la decisión correspondió al juez y la defensa de Ruffo habría estado de acuerdo con el procedimiento, aunque la presidenta aclaró que ella no tenía certeza directa sobre ese último punto.
Al llegar a Ensenada, el domicilio de Ruffo quedó bajo vigilancia de la Guardia Nacional. La medida no equivale a libertad plena: la FGR ha señalado que el cambio únicamente modificó el lugar donde cumple la prisión preventiva y que el proceso penal continúa sin cambios.
Lee también: FGR detiene a Ernesto Ruffo por delincuencia organizada y huachicol fiscal
Una prisión domiciliaria con restricciones
La resolución judicial que permitió el traslado a Ensenada establece condiciones para el cumplimiento de la medida cautelar. Según información obtenida por Milenio, Ruffo deberá realizar una videollamada diaria con la Unidad de Medidas Cautelares para comprobar que permanece en su domicilio; además, le fueron retirados el pasaporte y la visa estadounidense y se le prohibió comunicarse con otros acusados de la misma causa. La jueza decidió no utilizar un localizador electrónico.
La FGR ha insistido en que la modificación de la medida cautelar no altera las acusaciones ni detiene el procedimiento. Ruffo continuará sujeto a la causa penal desde Ensenada mientras las autoridades judiciales resuelven las distintas etapas del proceso.
El regreso a Baja California abre una nueva etapa para el exgobernador: fuera del Altiplano, pero todavía bajo una medida de prisión preventiva y frente a una investigación federal cuya resolución dependerá del desarrollo del proceso judicial.
Desde su casa en Ensenada, Ruffo sostiene que su papel en la empresa se limitó a ser accionista. La FGR mantiene su acusación sobre la presunta participación del exgobernador en una red de contrabando de hidrocarburos. Entre ambas versiones queda pendiente el proceso judicial que deberá determinar los hechos y las responsabilidades que correspondan.


