La celebración reunió a familias en los panteones, convocó a más de mil participantes en el desfile del Centro y sumó a estudiantes y agrupaciones binacionales en actividades para transmitir la memoria y las expresiones culturales mexicanas a nuevas generaciones.

Tijuana, Baja California, 02 de noviembre de 2026.- Las visitas a los panteones, un desfile que convocó a más de mil participantes y las actividades de escuelas y agrupaciones culturales dieron forma a las celebraciones del Día de Muertos en Tijuana. En una ciudad marcada por el intercambio entre México y Estados Unidos, la conmemoración volvió a ocupar calles, espacios públicos y recintos culturales, con una misma intención: mantener presente la memoria de quienes murieron y transmitir una tradición mexicana a las nuevas generaciones.
La frontera no impide que esta celebración conserve sus raíces; también le imprime características propias. En Tijuana, el Día de Muertos convive con otras expresiones culturales, entre ellas Halloween, sin que una tenga que desplazar a la otra. La música, los altares, las ofrendas y las actividades comunitarias muestran cómo una tradición se adapta a una ciudad construida por personas de distintos lugares y trayectorias.
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La memoria familiar vuelve a los panteones
El 01 de noviembre, familias tijuanenses acudieron a los cementerios para visitar las tumbas de sus seres queridos. De acuerdo con N+, las personas llevaron flores, alimentos y música para recordar a quienes fallecieron; algunas también aprovecharon la jornada para acudir antes de que aumentara la afluencia prevista para el Día de Muertos.
Las historias recogidas por AFN muestran que estas visitas tienen significados distintos para cada familia. María Guadalupe Zavala acudió a la tumba de su hija, fallecida cuando tenía un año, hace cuatro décadas. Mario Eduardo Maciel Martínez recordó a su madre, una tía, su primo Omar Martínez García —voluntario de Bomberos que murió durante un rescate en 2021— y a su abuelo, fallecido en 1971 mientras participaba en labores de auxilio durante una inundación.
También hubo quienes adelantaron su visita por motivos laborales, como Liliana, quien acudió a recordar a sus abuelos. Más allá de la afluencia de estos días, los testimonios muestran que el panteón es un espacio donde la memoria familiar se mantiene a través de prácticas que se repiten año con año.
Según la información difundida por el Ayuntamiento de Tijuana antes de la celebración, los 14 panteones municipales permanecerán abiertos el 01 y 02 de noviembre, de las 8:00 a las 18:00 horas. El gobierno municipal anunció un operativo de atención y limpieza para recibir a las familias.

Un desfile de más de mil participantes en el Centro
La celebración también salió a las calles. El domingo 01 de noviembre, la Zona Centro recibió la cuarta edición del Desfile de Día de Muertos, con carros alegóricos, bandas de guerra escolares, catrinas y catrines. El recorrido partió de las inmediaciones del Mercado Benito Juárez y avanzó por distintas vialidades hasta el Parque Teniente Guerrero.
N+ reportó la participación de más de mil personas en el desfile, que reunió a familias tijuanenses y visitantes. El contingente incluyó vehículos decorados con flores de cempasúchil y elementos tradicionales, además de caracterizaciones y música.
Semanario ZETA documentó también la instalación de un altar en el Mercado Benito Juárez, con fotografías de locatarios fallecidos, calaveras de azúcar, pan de muerto, frutas, piezas de cerámica y figuras de catrines y catrinas. La ofrenda fue concebida como un homenaje a quienes formaron parte de la historia del mercado.
Víctor Bernal, integrante del comité organizador, dijo a ZETA que alrededor de 900 personas se distribuyeron en 20 contingentes. La cifra corresponde al registro compartido por el organizador, mientras que N+ reportó más de mil participantes; ambos datos dan cuenta de la dimensión comunitaria de la convocatoria, aunque proceden de fuentes y recuentos distintos.
Victoria Magaña, representante del distrito Floral, explicó a ZETA que la celebración tiene un significado particular en una ciudad fronteriza, donde también se conmemora Halloween. “Día de Muertos es una fecha muy especial para nosotros. Es parte de nuestra tradición, de nuestra cultura como mexicanos y como frontera no debemos nunca olvidar esto y debemos hacerlo llegar a las nuevas generaciones”, señaló.
La convivencia de ambas celebraciones no elimina las diferencias entre ellas. En Tijuana, más bien, forma parte de una realidad cultural en la que las tradiciones mexicanas se relacionan con prácticas y referencias que circulan a ambos lados de la frontera.
Estudiantes y docentes transmiten la tradición
La participación de las nuevas generaciones también estuvo presente en las actividades de la Escuela Normal Fronteriza de Tijuana. Según AFN, alrededor de 300 estudiantes y docentes participaron en la celebración organizada por la institución, que busca acercar a su comunidad educativa a las expresiones culturales del Día de Muertos.
La escuela comenzó en 2016 su actividad denominada “Algarabía del Día de Muertos”. Durante seis años la mantuvo como una iniciativa propia y, en 2023, se incorporó al desfile junto con comerciantes del Mercado Benito Juárez y otros grupos de la comunidad. La edición de este año fue la cuarta en la que participó dentro de esa convocatoria.
Laura Verónica López Ruiz, directora de la Normal Fronteriza, señaló a AFN que la preservación de estas expresiones contribuye a fortalecer la identidad cultural en una ciudad caracterizada por la diversidad y por la llegada de personas de otros estados y países. La celebración, desde esta perspectiva, no depende únicamente de la transmisión familiar: también encuentra continuidad en las escuelas y en las actividades colectivas.
El CECUT lleva la tradición a un escenario binacional
La dimensión fronteriza de la celebración también tuvo presencia en la Fiesta de las Ánimas, organizada por el Centro Cultural Tijuana (CECUT), del 29 de octubre al 01 de noviembre. La programación incluyó un altar monumental dedicado a Margarita Maza Parada, a 200 años de su nacimiento, además de teatro, pasarelas de catrinas, conciertos, cuentacuentos, presentaciones corales y danza folclórica.
En el programa participaron agrupaciones que trabajan con las expresiones culturales de la región. Entre ellas estuvo el Colectivo Fandango Fronterizo, un ensamble binacional que utiliza la música, el baile y la tradición para conectar comunidades de ambos lados de la línea internacional. También se presentó el grupo mixteco Ya’a Nuumei, dedicado a difundir la música tradicional de su pueblo, y el Coro Meraki, integrado por mujeres de Baja California y cuyo repertorio busca reflejar la diversidad cultural de la frontera entre México y Estados Unidos.
La Secretaría de Cultura explicó que la Fiesta de las Ánimas busca recrear en Tijuana el vínculo entre la vida y la muerte presente en la tradición mexicana. La participación de artistas y agrupaciones de distintos puntos de Baja California y de Oceanside, California, amplió esa propuesta hacia un intercambio regional y binacional. En Tijuana, el Día de Muertos se expresa así en distintos espacios: en las visitas íntimas a los cementerios, en las calles ocupadas por catrinas y comparsas, en las escuelas y en los recintos culturales. La presencia de Halloween y de otras referencias estadounidenses forma parte de la vida cotidiana de la frontera, pero no agota su identidad. La celebración mexicana conserva su lugar mediante la participación de familias, estudiantes, comerciantes y artistas que la mantienen en circulación y la comparten con quienes crecen en esta región.


